Las áreas protegidas y el uso de los bienes comunes en el Paisaje Sur

En el marco de la consultoría realizada para el proyecto IAPA de la Visión Amazónica, “Los costos y los beneficios económicos y los impactos sociales y culturales derivados de la creación y el mantenimiento de Áreas Protegidas”, se trabajó sobre las áreas protegidas que conforman el paisaje Sur de dicho proyecto: la Reserva Nacional de Vida Silvestre Amazónica Manuripi (Bolivia), el Parque Estadual Chandless y la Reserva Extractivista Cazumbá-Iracema (Brasil), el Parque Nacional Alto Purús y la Reserva Comunal Purús (Perú). 

Las áreas analizadas favorecen la desvinculación entre los medios de subsistencia de la población y el trabajo asalariado: sus habitantes utilizan sustentablemente los recursos naturales, generan ingresos económicos para sus hogares (aun cuando hay ausencia de empleo remunerado) y, además, son dueños de los recursos que aprovechan, de manera que se fortalece la matriz productiva local.

Esto, que permite el sostenimiento de los hogares independiente de la oferta de trabajo remunerado, también sucede en otras zonas rurales pero, en el caso de las áreas protegidas analizadas, la participación de las jefaturas y organizaciones cooperantes es fundamental para facilitar y mejorar las condiciones de aprovechamiento, producción y comercialización de los productos del bosque, a través del impulso de proyectos de manejo, la promoción de formas de uso sustentable de los recursos vía normativas y el fomento de mercados de comercio justo. 

Ejemplo de estos beneficios es la venta de semillas de caoba certificadas por la Reserva Comunal Purús, para lo que se ha capacitado a la población en la recolecta de semillas sin necesidad de cortar el árbol. Similar a esta experiencia es lo que se ha realizado en la Reserva Extractiva Cazumbá-Iracema, a través de la capacitación para la recolección del asaí, que antes se aprovechaba cortando la palmera, pero ahora se cosecha y se planifica vender con el valor agregado del procesamiento del fruto transformado en pulpa. También puede mencionarse la producción de artesanías hechas en caucho, liderado por grupos de mujeres de la misma Reserva Extractiva Cazumbá Iracema.

 Otro ejemplo importante es la venta de tortugas certificadas de la Reserva Comunal Purús y la venta de la castaña, también certificada, de la Reserva de Vida Silvestre Amazónica Manuripi. En estos dos casos, el aporte de las jefaturas de estas áreas protegidas y el apoyo de ONG que trabajan en la zona ha sido un paso muy importante en el intento de consolidar mercados de comercio justo que, a diferencia de la venta al menudeo de productos, genera mayores beneficios y estabilidad en el ingreso económico de las poblaciones locales.

Ahora, se debe considerar que, el éxito en el aprovechamiento de productos del bosque implica un reto constante para los gestores y población local de las áreas protegidas: las conexiones con los mercados. El acceso al mercado se vuelve difícil por dos razones: 
La primera; productos como la castaña de Manuripi y las tortugas de la Reserva Comunal Purús cuentan con un mercado y compradores fijos que les permiten contar con mayor seguridad sobre la venta de estos productos y generar ingresos periódicos pero, otros productos como  las semillas de caoba o el asaí,  no cuentan con mercados o compradores fijos, lo que hace que los ingresos por estos productos no siempre sean constantes e impliquen incertidumbre.
La segunda;  para los productos que disponen de un mercado fijo, a pesar de que se ha avanzado en la certificación y en el manejo sustentable de éstos, existen aún dificultades para enlazar la totalidad de la producción en mercados de precio justo; por esto su comercialización continúa atada a reglas del libre mercado, lo que abarata los precios de venta que no se corresponden con el valor de producción.

 Aun cuando la comercialización en espacios de precio justo es un proceso que requiere ser fortalecido, las experiencias de gestión de las áreas protegidas analizadas son ejemplos del avance en la construcción de alternativas económicas para la población a través de un uso sustentable y concertado de los recursos del bosque.

El proyecto IAPA – Visión Amazónica, es financiado por la Unión Europea, Coordinado por la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura - FAO e implementado en conjunto con WWF, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza – UICN, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente – PNUMA y Redparques.

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