Cortometraje "Ligia", la situación de la mujer de los páramos

Mujeres de los páramos: el largo camino hacia la equidad.

En la región andina, los estados reconocen la importancia del manejo sostenible del ecosistema de páramo, vital para el ciclo del agua. La interacción social, en base a los recursos y servicios ambientales que prestan, deberían ser equitativas; sin embargo, las necesidades y expectativas de hombres y mujeres no son las mismas, evidenciando disparidades hacia las mujeres. Esta realidad se refleja en la poca capacitación, limitado acceso a créditos para mejorar la producción y escaso reconocimiento cultural y económico por su trabajo cotidiano en lo reproductivo y productivo.
Según fuentes oficiales como el INEC (2010), el cantón Espejo de la provincia del Carchi cuenta con un mayor porcentaje de mujeres (50,7%) respecto a los hombres (49,3%). Asimismo, los datos indican que el 66,4% de la población vive en el área rural. Más de la mitad de la población se concentra en el rango de edad de 15 a 64 años; sin embargo, el análisis por períodos quinquenales muestra que el rango de 20 a 24 años empieza a disminuir paulatinamente, en parte, por la migración en busca de otras fuentes de trabajo o por estudio.

En cuanto a la educación, las mujeres tienen menor nivel de escolaridad (6.9) respecto a los hombres (7.4). Diferencia que se torna evidente en el rango de edad de 45 a 64 años, mientras que en la población de menor edad este resquicio aminora, superándose en las personas jóvenes entre 24 y 29 años. No obstante, pocas mujeres continúan los estudios superiores.

Las dos terceras partes de la población económicamente activa (PEA) del cantón Espejo se dedican a la agricultura y la ganadería. De este grupo, casi la quinta parte son mujeres, quienes además realizan otras actividades productivas, como la manufactura y el comercio en menor escala. Los ingresos que perciben son bajos y no cuentan con una afiliación al seguro social público, considerando que muchas de ellas son jefas de hogar.

En las cifras publicadas en la Encuesta de Uso del Tiempo (INEC, 2012), se muestran ciertas diferencias de género en la distribución del tiempo respecto al trabajo remunerado y no remunerado a nivel nacional. Las mujeres dedican más horas de la semana al trabajo reproductivo (22 horas/semana) que los hombres. Mientras que el tiempo en el trabajo productivo es mayor en los hombres (5 horas/semana), aunque la diferencia respecto a las mujeres no es representativa.

Estos indicadores socioeconómicos si bien demuestran las diferencias cuantitativas entre hombres y mujeres, los cuales podrían alentar a la definición de políticas emergentes que prioricen a las mujeres; no visibilizan el trabajo cotidiano que ellas realizan. Para muchas de ellas, la jornada empieza a las tres de la mañana y termina a altas horas de la noche, especialmente en el área rural.

A tempranas horas se dirigen al ordeño, que se ubica en las partes altas cercanas al páramo, teniendo que caminar entre una y dos horas. Una vez cumplido el ordeño, regresan a preparar el desayuno para que las hijas y los hijos asistan a la escuela. Luego se dedican al cuidado de los animales menores y a las labores de la chacra. Cerca del mediodía empiezan a preparar los alimentos. En la tarde se dedican a bordar o a elaborar artesanías, a revisar la tarea de las hijas y los hijos y a la preparación de la merienda. Una historia que se repite día a día.

En los páramos, las personas poco a poco comienzan a reconocer y reflexionar sobre estas inequidades, en gran parte, asumidas como naturales o típicas de cada género. Una alternativa válida para propiciar cambios radicales en la organización social, es la capacitación continua en temas de género y liderazgo. Con la apropiación de este conocimiento, se garantizará la participación y la toma de decisiones de las mujeres en asuntos vitales de la comunidad. De forma complementaria, es importante gestionar recursos económicos y técnicos que propicien la autonomía económica y el reconocimiento social de las mismas. Una transición difícil, pero que traerá beneficios a todos y todas y al ecosistema de páramo.

Paul Jaramillo Ortega

Corporación Grupo Randi Randi

 

Cortometraje: LIGIA

Realizado de forma comunitaria por habitantes de la Comuna Indígena Pasto - La Libertad

País: Ecuador, Provincia del Carchi, Comuna La Libertad
Año: 2014
Duración: 09:25
Sinopsis: Ligia cuenta en primera persona un día en su vida. Desde que se levanta en la madrugada para ordeñar a sus vacas hasta que se va a la cama en la noche después de un largo día de trabajo. Ligia nos cuenta sus sueños, sus anhelos y sus frustraciones, cómo la música la acompaña en sus largas jornadas, como va sintiendo los dolores en sus manos que tejen y tejen desde hace años. A través de su íntimo testimonio no sólo conocemos la vida de Ligia, sino también la de infinidad de mujeres que habitan el Páramo ecuatoriano.

Directores: Ivana Gabriela Mainaguez, Ligia María Quelal, Irene Enríquez, Carlos Iván Mainaguez
Fotografía: Carlos Iván Mainaguez
Edición: Andrea Bilbao
Sonido: Ivana Gabriela Mainaguez
Música: Anthony Chandy, Brian Cuásquer, Germán Andrés Quelal, Joffre Íñiguez, Byron Meneses, John Cazares.

 

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