La agrobiodiversidad como mecanismo para la conservación de especies y la seguridad alimentaria

Dialogos sobre agrobiodiversidad en Zuleta

El resultado de la adaptación a las diferentes condiciones agroclimáticas ha permitido que cada región disponga de una gran diversidad de cultivos, los mismos que se han manifestado en las distintas tradiciones y costumbres alimenticias. Esta gran riqueza agrícola ha ido disminuyendo como resultado del rápido crecimiento poblacional, cambios en los patrones alimenticios y cambio en los sistemas de producción a formas más intensivas, lo que ha ocasionado pérdida de la agrobiodiversidad que es la base de la seguridad alimentaria de la humanidad.

Según Lara y Vides-Almonacid (2014)1, los pueblos indígenas y las comunidades locales de América del Sur han desarrollado, desde generaciones atrás, un conjunto de conocimientos, tecnologías y sistemas de aprovechamiento de los recursos naturales que les ha permitido adaptarse a alteraciones ambientales y climáticas, optimizando el manejo de la agrobiodiversidad, los suelos y el agua.

Como parte del proyecto regional Comunidades de los páramos, se ha visto la necesidad de identificar la agrobiodiversidad de la comunidad de Zuleta, Provincia de Imbabura, Ecuador, para lo cual se contó con un primer encuentro con hombres y mujeres de la zona cuyas edades están entre los 45 y 70 años, quienes expusieron parte de su agrobiodiversidad y que además identificaron cultivos que se han ido perdiendo ya sea por falta de uso o por presencia de plagas y enfermedades.

Dentro del diagnóstico se pudo conocer que existen algunas variedades como el “trigo negro”, la “cebada tuza”, la “quinua rosada”, el “chocho pintado”, la “papa cacho” blanco o negro que ya no están presentes en sus chacras (áreas productivas), pero también se identificó que existen algunos cultivos que han permanecido como parte de su herencia agrícola como son las “ocas blancas y amarillas”, el “maíz amarillo y blanco”; así mismo los agricultores de la zona identificaron cultivos introducidos como son las papas variedades únicas, “violeta, capira” que son sembradas en sus predios ya que representan un ingreso económico por la venta de los mismos.

Es claro que para que la agrobiodiversidad se mantenga en el tiempo debe existir la interacción entre las/los agricultoras/es, ya que esto también garantiza un flujo de semillas el cual puede ser dado como parte del intercambio, la participación de ferias de semillas y/o la reintroducción de variedades nativas como parte de los procesos de rescate y multiplicación de semilla, que son mecanismos que permiten conservar no solo especies vegetales sino que promueven y garantizan la seguridad y soberanía alimentaria de los pueblos.

 

El proyecto "Comunidades de los Páramos" se centra en el fortalecimiento de las capacidades de las mujeres y los hombres rurales de las regiones del páramo andino y la coordinación de las múltiples partes interesadas para mejorar la adaptación de sus ecosistemas a la variabilidad del cambio del clima.

Más información: Marcos Cerra Becerra - Coordinador del proyecto - [email protected]

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Por: Doris Chalampuente [email protected]

 

1 Lara, R. Vides-Almonacid, R. (Eds). (2014). Sabiduría y Adaptación. El valor del Conocimiento Tradicional para la Adaptación al Cambio Climático en América del Sur. UICN: Quito, Ecuador.

 

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Adaptación al Cambio ClimáticoAmérica del SurDoris ChalampuentEcuadorImbaburaLaraMarcos Cerra BecerraQuito
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