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Banco de semillas: Autonomía para el pequeño agricultor del semiárido
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Almacenar semillas en bancos comunitarios para utilizar en la próxima siembra. Esta ha sido la alternativa utilizada por cientos de familias de pequeños agricultores que viven en el semiárido brasilero, para enfrentar los largos períodos de sequía y el combate al hambre. Los bancos de semillas dieron origen a diversos proyectos de desarrollo sustentable que hoy forman hasta redes de intercambio. En ese universo Paraíba es uno de los estados que más bancos de semillas posee, son cerca de 225, involucrando a 8 mil familias.

Cerca del 28,5% de la población brasilera vive en el Nordeste y más del 60% habita la región del semiárido, donde la sequía y los períodos con ausencia de lluvias pueden llegar a 3 años. Las consecuencias de esos períodos son: falta de agua y comida, y ya que el clima no contribuye con la agricultura de subsistencia, muchas familias emigran hacia otras regiones, en fin, el hombre del campo se ve casi sin alternativas. En los últimos años los proyectos de cisternas de placa y de los bancos de semillas han contribuido en forma incontestable para devolver la dignidad de las familias damnificadas.

 

Los bancos

Los bancos de semillas son experiencias que surgieron en la década del 70, estimulados por la Iglesia Católica junto a las comunidades de pequeños agricultores. A partir de la década del 80 y del 90, comenzó un proceso de calificación y estímulo hacia esos bancos que son organizados por familias en sus comunidades.

Antes de la organización de este stock colectivo, cuando el período de sequía era muy intenso la única alternativa para esos agricultores era consumir las semillas del banco o cambiar semillas por trabajo. Los patrones ofrecían un tercio de la producción a los agricultores y muchas veces, políticos y alcaldes hasta hoy llegan a ofrecer semillas a cambio de votos.


 

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