Índice de Artículos
Importancia Ecológica, Servicios Ambientales y Manejo Participativo de la Cuenca Amazónica
Página 2
Página 3
Página 4
Todas las páginas

Image
Río Pichis - Perú. Michael McClain.
La Cuenca Amazónica abarca un área de alrededor de los 6 millones de Km2 y la descarga media en el río es mayor a 200,000 m3/s o aproximadamente el 18 % del total de agua dulce de la tierra. Las aguas de la cuenca del Río Amazonas nutren aproximadamente el 60 % de los bosques tropicales del planeta. Si bien, la inmensidad de la Cuenca Amazónica es asombrosa, quizás, es más aún impresionante la miríada de servicios ambientales que la cuenca otorga para la Tierra y sus habitantes. Estos servicios ambientales globales incluyen el aportar con su inmensa proporción en la biodiversidad de plantas y animales así como por su gran capacidad de captación de carbono que puede servir para regular el clima global.

 

A pesar de las condiciones adversas que caracterizan a la mayoría de los grandes ríos del mundo, no deja de sorprender el estado increíblemente prístino del sistema fluvial más grande del mundo, el del Río Amazonas. Así, existen pocas represas grandes dispersas en la cuenca, ninguna de ellas interrumpe los 6.000 Km. de flujo libre a lo largo de la ruta principal del río. Aún no se han desarrollado proyectos de canalización de las aguas del río y anualmente las aguas inundadas cubren un millón de Km2 de las llanuras aluviales. La pesquería está mayormente intacta, a excepción de ciertas especies apreciadas en los alrededores de las principales ciudades de la cuenca. Asimismo la calidad del agua se mantiene en condiciones favorables, cuenta con niveles bajos de metales pesados y materia orgánica; su nivel de oxígeno disuelto permanece alto. Lo más destacable es que el río aún mantiene intacto su sistema natural de auto-limpieza.

El principal desafío en el Río Amazonas no es como rescatar o restaurar este gran sistema hídrico después del uso excesivo y la negligencia del ser humano, sino como protegerlo a la par del avance de los procesos de desarrollo. El manejo participativo puede jugar un rol esencial para la gestión de la cuenca proveyendo a los diferentes actores un acercamiento de los intereses que existen alrededor de la cuenca. En la amazonía se encuentra una oportunidad única, en el sentido que el conocimiento acumulado de fallas en políticas en otros ríos, puede ser aplicado a través de un acercamiento participativo para el manejo efectivo de los recursos acuáticos de la amazonía de forma sustentable.


La cuenca y su gente

Los ríos de la cuenca suplen la mayoría de las necesidades de agua de los habitantes de la Amazonía, nativos o colonos. La población de la Cuenca Amazónica bordea los 23 millones de personas, aproximadamente la mitad vive en Brasil. Alrededor del 60% de esta población habita zonas rurales mientras que Belén y Manaos tienen poblaciones superiores a un millón de personas. Mientras cerca del 60% de la población de la cuenca carece del servicio de agua potable, el agua de los ríos es principalmente utilizada para consumo doméstico.

La Amazonía también provee pescado, camarón y una variedad de plantas acuáticas, indispensables en la dieta de las comunidades locales. Anualmente en Manaos se venden entre 30 y 50 mil toneladas de pescado, cifra que incluye más de 200 especies diferentes (Goulding et al. 1996). Los ríos, las llanuras aluviales y los bosques ribereños son el hábitat principal de un gran número de animales terrestres utilizados por la población local.

Durante las dos décadas pasadas, investigaciones en Europa y Norteamérica han demostrado que uno de los medios más eficientes de control de calidad de agua es el uso de los componentes de los ecosistemas naturales. Los resultados de las investigaciones conducidas en la Amazonía demuestran que la vegetación ribereña, los humedales y las llanuras aluviales poseen una capacidad innata de purificación natural de agua Así a través del uso de los componentes ecológicos propios de los ríos de la Amazonía se evidencia claramente una posibilidad de manejo efectivo de este sistema.

Amenazas para la Cuenca Amazónica

La escasez de agua no es un problema en la cuenca del Río Amazonas. Por ejemplo, en la zona Brasileña la disponibilidad de agua esta calculada en más de 600,000 m3/persona-año (SRH 1999). La contaminación del agua no es un problema difundido en la amazonía, pero existen algunos lugares específicos con problemas. Por ejemplo, en las cabeceras de la cuenca existen áreas de contaminación debido a la industria de metales pesados. La contaminación de agua vinculada a la exploración y explotación de la industria petrolera ha sido reportada en Ecuador, Perú, y Colombia. Los ríos que fluyen por grandes áreas urbanas como Manaos, han sido severamente afectados por la destrucción de su hábitat a lo largo de sus márgenes y por la descarga incontrolada de deshechos industriales y domésticos en sus corrientes (Silva y Silva 1993).

La deforestación extendida en la cuenca Amazónica ha producido cambios significativos en la calidad del agua en muchos ríos (Williams y Melack, 1997, Uhl y Jordan, 1984), pero ningún impacto significativo ha sido confirmado en los tributarios más grandes de la región. La destrucción de bosques de las llanuras aluviales debido a la agricultura ha causado una pérdida importante del hábitat para la reproducción de los peces. Finalmente, la construcción de cinco grandes represas en las tierras bajas de la Amazonía han bloqueado los senderos naturales de migración de ciertas especies de peces. Goulding et al. (1996) señala que la diversidad biológica de peces encima y debajo de la presa Tucuruí ha disminuido aproximadamente en el 50 %, así como también una reducción del 65 % del pescado comercial y del camarón recogidos río abajo de la presa. Laurance (1998) reporta que más de 79 presas están actualmente planificadas en la Amazonía Brasileña.


Desafíos en el manejo de agua

La Cuenca Amazónica enfrenta hoy por hoy dos grandes desafíos: por un lado el mantenimiento de la calidad de agua en beneficio de la salud de la población y por otro, la conservación de las especies de peces, camarón, y demás organismos acuáticos aptos para el consumo de las poblaciones locales.

El desarrollo sustentable será el objetivo principal en la región en las futuras décadas, no obstante llegará de manera heterogénea. La carencia general de infraestructura básica de agua hace que la población sea altamente susceptible a los impactos negativos de programas de desarrollo. Por ejemplo, las comunidades sin instalaciones de purificación de agua son sumamente sensibles a la contaminación de actividades industriales corriente arriba, tal es el caso de la industria petrolera. De igual manera, las comunidades que son autosuficientes y dependen de la pesca en aguas locales serán vulnerables a la desnutrición en el caso de ubicación de una presa corriente arriba puesto que se reduciría la biomasa de pescado disponible. En consecuencia, es imprescindible establecer prioridades en la protección de la calidad de agua y en la preservación del hábitat de los peces en los ríos de la Amazonía.

Cualquier programa tradicional de gestión de agua en la Amazonía afrontará serias restricciones financieras. Todos los países que comparten la cuenca enfrentan una situación económica crítica y deben priorizar sobre los problemas de atención básica en otras zonas de su propio territorio. Por lo tanto, a corto plazo es poco realista pensar que un programa de desarrollo extensivo e integrado sea económicamente viable. Del mismo modo, los organismos de crédito internacional tendrían limitaciones para el financiamiento de proyectos de esta envergadura.

Manejo participativo de recursos acuáticos

A pesar de las amenazas y limitaciones que se ciernen sobre la Cuenca Amazónica, existen varios motivos para mantener el optimismo respecto al manejo de recursos y desarrollo de la región. Esta convicción se deriva de la integridad natural que todavía caracteriza a esta cuenca y la utilidad de los componentes del ecosistema en la regulación de la calidad de agua.

La protección y manejo de recursos de agua en la cuenca Amazónica, dependerá mayormente de la participación efectiva de los habitantes del lugar. A diferencia de zonas desarrolladas donde la responsabilidad de la distribución de agua, recolección de desechos, protección de áreas críticas, y prevención de inundaciones está fuera del control de los usuarios finales, en la Amazonía, es el usuario final quien ejerce esencialmente todo el control sobre el recurso. Esto se debe a que la gran mayoría de la población vive en las áreas rurales, a excepción del pequeño número de ciudades y pueblos grandes que deben disponer de su propia infraestructura de servicios básicos.

Sobre la base de un sistema de manejo comunitario del agua, la región Amazónica logrará un nivel de resistencia frente al impacto negativo inevitable de las obras de ingeniería y actividades de desarrollo basadas en grandes inversiones. Este enfoque permitirá mantener a las áreas críticas y sensibles de la región alejadas de la explotación y capaces de brindar sus invaluables servicios ecológicos. Esta nueva dirección hacia un equilibrio participativo entre la conservación de recursos acuáticos y su utilización, compartida entre los diferentes grupos de interés, será fundamental para alcanzar el manejo sostenible de los recursos naturales de la región.


Hasta el momento, los principales problemas de gestión sobre los recursos acuáticos en la Amazonía se han relacionado al recurso pesquero. Como el agua es abundante y generalmente de buena calidad, han existido pocos incentivos para desarrollar proyectos de manejo participativo orientados a trabajar en la calidad del agua. Justamente la industria del pescado ilustra muy bien la complejidad de los factores ecológicos, sociales, y políticos que deben ser considerados en un manejo participativo de recursos acuáticos al nivel de comunidad.

En la cuenca han existido diferentes iniciativas de manejo participativo del agua. Sin depender de su escala, éstas han enfrentado los mismos desafíos. Por ejemplo la población de la comunidad El Chino, localizada en las llanuras aluviales de la cuenca del río Tahuayo - noreste del Perú, dependen del pescado como una fuente primaria de alimento y de ingreso económico. Esta población obtiene la mayoría de su pesca de trece lagos que rodean la comunidad, y estos a su vez han sido tratados tradicionalmente como un recurso común con pocas restricciones explícitas contra su sobreexplotación.

Al inicio de los años 80s, estos recursos fueron amenazados de sobreexplotación por parte de las flotas pesqueras comerciales que provenían de Iquitos. Esto obligó a la comunidad a desarrollar nuevas instituciones y normas para excluir a los pescadores comerciales y mejorar las regulaciones de sus propias actividades de pesca (Smith et al. 2000). La comunidad zonificó los lagos para usos diferentes, restringiendo el uso de algunos tipos de implementos específicos para la pesca: prohibió el empleo de toxinas, implantó cuotas de pesca, y estableció periodos de veda.

Fue también necesario conciliar la dimensión político – social de este nuevo sistema de gestión con la variabilidad ínter-anual de la disponibilidad de peces inherente al medio.

Gillingham (2001) reporta en Brasil un caso de estudio de manejo participativo de Desarrollo Sostenible de la Reserva de Mamirauá (DSRM) y entrega importantes perspectivas sobre el manejo participativo de recursos acuáticos. A través de la Asamblea General las comunidades locales dentro de la reserva tomaron acciones similares a las de la comunidad El Chino: zonificación de los lagos, aprobación de normas de gestión de recursos y prohibición de entrada de barcos comerciales dentro la reserva.

El estudio concluyó que los esfuerzos fueron diluidos y en algunos casos irrespetados debido a la complejidad de las redes de parentesco locales, los lazos rurales-urbanos y las facilidades de movilidad de la población local (no permitieron mantener un modelo durable de interacciones sociales que soporte el manejo participativo).

El abordaje de la problemática social en el co-manejo del agua es un gran desafío que presenta el entendimiento y la aplicación del manejo participativo de recursos naturales. Es precisamente a través de estas experiencias, de sus lecciones y fracasos que la comunidad ambiental empezará a entender los fundamentos de un verdadero manejo participativo.

Bibliografía

Gillingham, S. 2001. Social organization and participatory resource management in brazilian ribeirinho communities: A case study of the Mamirauá Sustainable Development Reserve, Amazonas. Society and Natural Resources. 14:803-814.
Goulding, M., N. J. H. Smith, and D. J. Mahar. 1996. Floods of Fortune – Ecology and Economy along the Amazon. Columbia University Press, New York.
Laurance, W. F. 1998. A crisis in the making: responses of Amazonian forests to land use and climate change. Trends in Ecology and Evolution. 13(1):411-415.
Silva, E. N. S. and C. P. D. Silva. 1993. A expansão de Manaus como exemplo do processo de extinção dos igarapés. pp. 25-42 in E. J. G. Ferreira, G. M. Santos, E. L. Leão and L. A. Oliveira, eds. Bases Científicas para Estratégias de Preservação e Desenvolvimento da Amazônia Volume 2. Instituto Nacional de Pesquisas da Amazônia, Manaus.
Smith, R.J., D. Pinedo, P.M. Summers, and A. Almeyda. 2000. Tropical rhythms and collective action: community-based fisheries management in the face of Amazonian unpredictability. Conference on “Institutions and Uncertainty” Institue for Development Studies, Sussex University. Available on the world wide web at http://www.biencomun-peru.org/docs/tropical.pdf
SRH (Secretaria de Recursos Hídricos do Brasil). 1999. Data available on world wide web at http://www.mma.gov.br/
Uhl, C. and C. F. Jordan. 1984. Succession and nutrient dynamics following forest cutting and burning in Amazonia. Ecology 65:1476.
Williams, M. R. and J. M. Melack. 1997. Solute export from forested and partially deforested catchments in the central Amazon. Biogeochemistry 38: 67.
 

Recomendamos

Lo más nuevo